EL GRECO

Sergei Eisenstein

La creación de los espacios, la distribución de los personajes, la representación de los movimientos, la alteración de la realidad, la creación de un entorno transformado o la propia autoproyección del artista son los principales aspectos que no sólo cautivaron a Eisenstein, sino que le permitieron advertir en el pintor cretense una modernidad tal que lo sitúa como claro precedente del montaje cinematográfico.

Para Sergei Eisenstein (uno de los directores de cine más importantes del siglo XX, creador de películas como El acorazado Potemkin o Iván el Terrible), El Greco era un pintor con una mirada cinematográfica, un auténtico “cineasta español” fuera de tiempo. Eisenstein admiró a lo largo de toda su vida la obra del pintor cretense, dejando buena huella de ello en sus filmes y en sus escritos. Su bagaje como director de cine le lleva a analizar estas creaciones de una forma sumamente original y alejada por completo de los habituales estudios dedicados a El Greco. El espacio, el color, el dinamismo, el montaje, la perspectiva, el pathos y el éxtasis… son sólo algunos de los temas que atraviesan estos escritos inclasificables en los que los cuadros se mezclan con los fotogramas en un lúcido ejercicio de reflexión teórico-estética.

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Edición y traducción de Marta Piñol Lloret

16.50 (Envíos nacionales gratuitos)

Temáticas

Colección: PIGMALIÓN

Tamaño: 148×210
ISBN: 978-84-948396-7-2
Páginas: 172 en B/N
Encuadernación: rústica con solapas

Sergei Eisenstein

S. Eisenstein (1898-1948) ocupa, sin lugar a dudas, un lugar muy destacado dentro de la historia del cine, no sólo por la indudable calidad de su filmografía, sino también por la trascendencia que han tenido sus textos sobre estética y teoría cinematográfica. En ambos campos el realizador nos ha legado materiales de gran importancia y cuya influencia es altamente verificable (sobre todo en lo referido a su uso del ritmo y del montaje).

Reseñas

“El mestre del cinema soviètic revela en aquestes pàgines no solament la seva immensa cultura sinó, sobretot, com assenyala Piñol, una capacitat d’abstracció inaudita que li permet captar els principis –sovint insospitats– que, en els exemplars més excelsos, comparteixen les més diverses manifestacions artístiques. El lector d’aquest El Greco es trobarà immers en un viatge al·lucinant per la història de l’art, que té molt de novel·la policíaca i molt de partida d’escacs”.

 

Reseña de Miquel Aures publicada en Llegir en cas d’incendi

 

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