LOS GATOS DE STEINLEN

Théophile Alexandre Steinlen

Sutiles, silenciosos, atrevidos, elegantes… los gatos esconden secretos que muy pocos artistas han logrado desentrañar con la maestría de Steinlen.

Los gatos han inspirado a pintores, escritores e intelectuales de toda época, género y condición, quienes escogieron además preferencialmente su compañía, dedicándoles obras memorables. De entre todos ellos, Théophile Alexandre Steinlen merece un puesto de honor en ese panteón felino, sabiendo captar por igual su nervio, su proverbial pereza y su carismática libertad. Su amor por los gatos fue tal que sus contemporáneos le apodaron popularmente Le père des chats [El padre de los gatos].

El presente volumen rescata todos sus dibujos protagonizados por gatos y publicados entre 1884 y 1887 en la revista del cabaret parisino Le Chat Noir. En esas historias mínimas, los gatos de Steinlen viven -y mueren- mil y una aventuras, reproduciendo con una precisión excepcional sus coreografías imposibles. A quien haya convivido con gatos, seguro se le escapará una sonrisa o una lágrima, reconociendo su inmenso talento.

18.52 IVA incluido

Temáticas

Colección: WUNDERKAMMER

Tamaño:  17'4 x 24'5 cm
ISBN: 978-84-121578-2-6
Páginas: 152 en B/N (con libreto a color)
Encuadernación: tapa dura
Introducción: Ivan Pintor Iranzo

Théophile Alexandre Steinlen

Théophile Alexandre Steinlen (Lausanne, 1859 – París, 1923) es uno de los nombres clave del Modernismo. Pintor y litógrafo, fue uno de los cartelistas más destacados del París de la Belle Époque, convirtiéndose con el paso del tiempo algunos de sus diseños en auténticos iconos de la cultura popular. Pero su amplísimo legado, aún por redescubrir, abarca un gran abanico de temas y obras, publicadas en su mayoría en las revistas más seguidas de su tiempo. Desde su taller en el barrio bohemio de Montmartre, siempre en contacto con el mundo del cabaret y los grandes personajes de la época (Claude Debussy, Henri de Toulouse-Lautrec o Guy de Maupassant), Steinlen y su obra se caracterizaron por dos razones: un compromiso político inquebrantable, siempre del lado de los más desfavorecidos, y un amor infi nito hacia los gatos, protagonistas de cientos de sus dibujos.